ARCO 2019: La alimentación en tres obras de arte contemporáneas

ARCO 2019: La alimentación en tres obras de arte contemporáneas


Crónica de nuestra alumna #mastergastro Marián Kruijer, experta en alimentación y arte

Hay muchas maneras de enfrentarse a los más de 30.000m2 llenos de cuadros, instalaciones, esculturas, videos, y demás objetos artísticos contemporáneos. Hay gente que viene buscando las nuevas tendencias, las obras de artistas reconocidos, o que viene a conocer nuevas galerías, a hacer nuevos contactos. 

Soy experta en arte y alimentación y voy a ARCO con una misión muy clara: buscar comida, alimentos, manduca. Pero no la de los bares en el recinto ferial, ni la de los espacios de restauración, montados para la ocasión dentro de los pabellones. La comida la busco en las paredes o en el suelo, según donde tenga su sitio la obra de arte en cuestión. Es un acercamiento muy definido, lo reconozco, pero, por otra parte, hace que la visita sea muy estimulante. 

Y la búsqueda este año no ha sido fácil, pero aquí os cuento algunas propuestas muy interesantes, tanto visualmente, como en objetivos del artista, una vez se indaga un poco en su obra. 

Marcel Odenbach. Seduction, 2016. Collage en papel.

1. Seduction, 2016

Lo primero que veo nada más entrar en el pabellón 9 es un cuadro rosa de grandes dimensiones con tres enormes galletas de barquillo, al más estilo pop. Es del (video)artista alemán Marcelo Odenbach. Cuando uno se va acercando a la obra, se desvanecen las galletas y solo se ven infinidad de fotografías, todas ellas combinadas por gama de color para formar las capas las galletas, que se componen de barquillo y crema de avellanas con chocolate. El gran fondo rosa por su parte se convierte en páginas y páginas de libros en alemán. Según nos cuentan en la galería, juntos forman una oda a la ciudad de Viena, con las galletas como símbolo de esta y los pequeños retratos en collage de personalidades del mundo de la ciencia y la cultura austriacas. Entre ellos están por ejemplo el neurólogo Sigmund Freud o la poeta Ingeborg Bachmann. 

 

Manuel Franquelo-Giner. “It’s, oh… what is that word? It’s so big, so complicated, and so sad»(fragment), 2019. Estuco, resina de poliuretano, pigmento, bolsa zip e impresión Inkjet en papel Canson Photorag con moldura de aluminio.

2. It’s, oh… what is that word? It’s so big, so complicated, and so sad

En la otra punta del pabellón, encuentro una pequeña obra dentro del bar de vinos ´Bodega Opening´, una propuesta para esta edición de ARCO de Ansón&Bonet para servir vinos por copas y bocatas que ha tenido bastante éxito a juzgar por el llenazo, sobre todo a la hora de comer. Pues bien, se trata de una fotografía que representa un plato del que cuelga una loncha de carne envasada en una bolsa de auto cierre. O algo que se parece a un trozo de carne encima de un plato.

Tal y como nos cuenta el propio artista, Manuel Franquelo-Giner, en su cuenta de Instagram, ni la pintura utilizada es pintura, ni lo que parece un trozo de carne lo es, ni la fotografía es lo que entendemos como fotografía. Mediante esta y otras obras que forman por ejemplo la serie ´Absent Referents´ el artista pretende reflexionar sobre el camino de la industria alimenticia, el desastre ecológico y la supremacía de los seres humanos sobre los animales y seres inanimados. Toda una declaración de intenciones. 

Wolfgang Tillmans. Bodegón de congelador, 2017, Inyección de tinta montado sobre aluminio.

 

3.  Bodegón de congelador

Al final de este recorrido me detengo en una fotografía de Wolfgang Tillmans, que a simple vista nos sugiere que se trata de un bodegón, por el ángulo en el que está realizada la foto y la composición que consiste en una variedad de objetos que parecen comestibles. En cambio, si miramos con más detenimiento, vemos que en la escena hay elementos que no suelen aparecer en bodegones, ni en los históricos ni en los actuales: un congelador como escenario, un bloque de cubitos de hielo, un huevo cascado y vacío, unas hojas seca. Nada comestible o atractivo, aunque vemos una patata y quizás unos pepinos, pero no se distingue con exactitud lo qué puede ser. Tanto en esta, como en otras obras del artista tituladas ´bodegón´, juega con elementos muy conocidos y con otros más extraños. Las obras llaman la atención por su familiaridad, pero a la vez son sacadas de la temática o composición habitual y crean una escena extrañamente atractiva. 

Solamente en estas tres obras se puede comprobar que la alimentación está representada en el arte contemporáneo y que sus enfoques son de los más diversos, desde la ética cívica a los juegos visuales con objetos cotidianos, a la representación de la identidad cultural a varios niveles. Son obras que no solamente llaman la atención visualmente, sino que dan que pensar.

 

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