Ha caído en mis manos en una tienda de venta de antigüedades varias el libro «Por aquí la buena cocina… a la manera de Francoise Bernard», edición algo posterior a 1966 y orientado principalmente a enseñar las cualidades de la olla «SEB-Magefesa» en el universo de la cocina tradicional. Y como es de esperar, la influencia francesa de Bernard está muy presente en este libro de 192 págs. Para quién no la conozca, Fran¢oise Bernard era el seudónimo de Andrée Jonquoy, asesora culinaria sin pretenderlo que acabó con un programa de radio y con libros publicados, teniendo Andrée una gran influencia en las amas de casa francesas al introducir la olla rápida en la cocina francesa del día a día, rompiendo ciertas normas y mandamientos que no habían sido cuestionados hasta ese momento.
Entendamos este libro como un viaje al futuro en aquella época a través de la aparición y de las capacidades de dicho aparato en formato de libro de cocina y manual tecnológico de la olla exprés, revolucionando los tiempos y teniendo siempre la mirada puesta en la cocina tradicional. Comer con calidad y recortando los tiempos en la cocina es algo que hoy buscamos, por eso este libro es actual a la vez que mira al mismo tiempo al pasado.
Desde el principio deja muy claro el libro que no es un panfleto publicitario al que lo acompaña un puñado de recetas con el único objetivo de añadir contenido para darle más páginas; lo primero que se explica después de las especificaciones tremendamente detalladas y minuciosas de las ollas a presión son tres puntos clave en la correcta alimentación:
1°) «Equilibro alimenticio = salud.»
2°) «Elegir bien los alimentos y sobretodo prepararlos bien.»
Y unas páginas más adelante:
3°)  «Instrucciones para mantener una correcta pauta alimenticia».
Sopas, pescados, legumbres, arroz, carnes, salsas frías y calientes, postres, incluso un apartado «Para el pic-nic», cada sección contiene recetas adaptadas al utensilio en cuestión, añadiendo a esto consejos de aprovechamiento tales como reutilizar restos de pan para las sopas, o los tallos de los berros (las hojas para ensalada) y las hojas y tallos del rábano para dicha preparación.
La validez de este libro para nuestro presente es abrumadora por la calidad de las recetas, por el utensilio donde se preparan y las facilidades que pone de manifiesto al usar ese aparato, invitando esto último a aumentar el repertorio de recetas de quien cocina, llegándose a dar el caso, al menos a mi, de que en la mente se prescinde de la olla exprés en la elaboración y se disfruta del recetario que contiene.
Pollo relleno «ménagére», ternera marengo, soufflé de pescado, salsa poulette, ternera mechada con arroz, frutas a la «condé»,… hackeadas todas ellas por la olla exprés. Las ganas de poner en práctica este libro no son pocas.