Antes de conocer a Carlo Petrini lo leí como personaje de la novela Milenio Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán. Lo describía como un tipo que pasó del Partido Comunista que se había puesto al frente de una «secta de gastrósofos», Slow Food. Y entonces comienza su discurso en la novela que se prolonga durante varias páginas y en los que deja constancia del mensaje de resistencia, protección y cuidado de la tierra ante las prácticas abusivas de las industrias hacia la tierra y hacia los paladares. Un mesías cuyo mensaje, décadas más tarde fue incluso de interés del Papa Francisco, quien lo llamó por teléfono para charlar con él. De ahí salió su último libro: The future Earth. Dialogues with Pope Francis on Integral Ecology.

En el mes de octubre de 2025, coincidiendo con una reunión del grupo europeo Relish, tuve la oportunidad de escuchar a Carlo Petrini de nuevo en la Universidad que creó siguiendo su filosofía, Università di Scienze Gastronomiche di Pollenzo en Italia. Con su voz firme nos recordó que en solo 150 años hemos perdido el 70% de la biodiversidad en el mundo. Destacó que el patrimonio alimentario se mantiene gracias a las mujeres y que el «salir adelante» de la humanidad lo han conseguido ellas gracias a la invención desde la miseria con platos como una pasta con pomodoro, dos ingredientes, que no son italianos, pero que juntos son «el plato identitario italiano».

Rosi Song, Carlo Petrini y Yanet Acosta en el mes de octubre de 2025.

Escuchar a Petrini fue siempre motivador, estuviera compartiendo sus miedos, sus esperanzas o, incluso, sus reprimendas. Recuerdo una de sus conferencias de prensa en Madrid a principios de los dos mil, cuando la sociedad española estaba encandilada con la alta cocina, en la que nos abroncó a todos los españoles por no cuidar nuestra biodiversidad, por nuestra ceguera ante la pérdida de nuestro patrimonio alimentario y nuestra estúpida inacción.

Aquello nos hizo pensar a muchos y a muchas. «La gastronomía no es patrimonio exclusivo de los chefs», así lo dijo una y otra vez. «La educación no puede ser privilegio de las clases adineradas, ni impartida únicamente por las instituciones. Toda la comunidad debe estar implicada», dijo también.

Estas y otras muchas frases se han quedado grabadas en la sensibilidad de muchas personas que trabajamos con pasión la educación y la gastronomía en comunidad. Hoy ha fallecido a sus 76 años Carlo Petrini, pero confiamos en seguir recolectando y sembrando la semilla que nos dejó.